por Ernesto Valero Thomas

Arquitecto por la UNAM 

Maestro por la Universidad de Edimburgo

Durante siglos el Valle de México ha funcionado como el gran centro urbano del territorio nacional. Desde tiempos prehispánicos (Tenochtitlan 1325-1521), pasando por la ciudad capital de la Nueva España (1521-1810) hasta concentrar la Zona Metropolitana de la Ciudad de México. Sin embargo, datos estadísticos muestran que el «monopolio de lo urbano» de la Ciudad de México está en declive y que existen cerca de 120 ciudades (o territorios) emergentes con una población entre 100,000 a 1 millón de habitantes. Estos territorios emergentes existen por todo el país y han tenido un crecimiento poblacional sostenido en los últimos 25 años.


Las dinámicas urbanas de estas ciudades emergentes (transporte, modelos habitacionales, consumo de energía, alimentos y agua, por ejemplo) definirán el desarrollo nacional de México en los próximos 50 años. Su planeación sustentable depende en gran parte del impulso de una cartografía que establezca parámetros para medir y representar la estabilidad geográfica, social y humana de estas ciudades en crecimiento.


CIUDAD DE MÉXICO, LA CIUDAD MADRE 


Hoy en día la Ciudad de México es la capital del estado nacional llamado Estados Unidos Mexicanos. Esta ciudad ha sido el centro cultural, político y económico de la nación durante siglos y ha ejercido su influencia en los demás paisajes humanos del país. De acuerdo a estándares internacionales, la Ciudad de México es considerada una Megaciudad – aglomeraciones urbanas con más de 10 millones de habitantes. 


Hasta finales de la década de los 70, la Ciudad de México fue la gran figura urbana para el resto del país. Heriberto Yépez ha catalogado a esta ciudad como “la Ciudad Madre” de todas las ciudades mexicanas. El dicho popular “México es la Ciudad de México” resulta anacrónico en la actual dinámica urbana de la nación.


Deyan Sudjic ha manifestado que la Ciudad de México fue la ciudad que siempre estuvo por convertirse en el asentamiento más grande del planeta. Para él, esta ciudad fue quizás la primer gran “ciudad monstruo” del siglo XX, muchas veces ilustrada como una erupción imparable de habitantes saturando el paisaje y tocándolo en todas direcciones. Se ha demostrado que en la década de los 70 las predicciones demográficas declaraban que la Ciudad de México albergaría 30 millones de personas o más. Como sabemos, eso no ha ocurrido.

 

“El primer aspecto a considerar es la manera en como la demografía opera en el contexto de las ciudades. Los índices de crecimiento de la Ciudad de México durante el siglo XX –con una población que duplicaba su tamaño cada 10 años- fueron impresionantes. Uno de los principios centrales de la “megaurbanidad” se enfoca en el tamaño de las poblaciones. Los censos de los 80 mostraban a la Ciudad de México como la mayor aglomeración urbana del mundo y las predicciones hechas por Naciones Unidas contemplaban una ciudad de 26 millones de personas al final del siglo XX; los conteos propios de la ciudad estimaban 36 millones de personas. La tasa de natalidad en 1970 era de 4.26 por ciento. Hoy día, con una población de 19 millones y una tasa de natalidad de 2.06 por ciento, se puede concluir que la teoría demográfica Maltusiana no es la mejor base para formular agendas urbanas. Incluso ahora, el debate sobre su crecimiento no es sobre el tamaño de la población sino sobre las estrategias para tener un crecimiento sustentable.” 


La información provista por los censos nacionales publicados periódicamente y otros estudios metropolitanos muestran que México ha mutado de ser una sola dinámica urbana centralizada a tener múltiples áreas urbanas. Existe una sólida tendencia que muestra que “el monopolio de lo urbano” de la Ciudad de México está decayendo mientras que la tasa poblacional en otros asentamientos humanos está aumentando. En términos del desarrollo urbano sustentable mexicano, esta tendencia abre la oportunidad para enfatizar la atención en los paisajes humanos emergentes de México.

HACIA UNA CONCIENCIA GEOGRÁFICA SUSTENTABLE DE LAS CIUDADES EMERGENTES DE MÉXICO 


Desde 1980, la proporción de la población urbana nacional respecto a la Ciudad de México ha caído en 9.5% a pesar de que el Área Metropolitana de la Ciudad de México ha crecido 1.1% por año de 1980 a 2010. Cerca de 67 millones de habitantes urbanos mexicanos viven fuera de la Ciudad de México. En los últimos 30 años “el México urbano” se ha diseminado por todo el territorio. Actualmente existen 118 territorios humanos con una población que va desde 100,000 a 5 millones de personas.


El estudio de esta propagación urbana ha llevado a analizar históricamente la formación geográfica de México tomando en cuenta la constelación única de entornos ecológicos dentro de las fronteras nacionales. Esta riqueza de biodiversidad se puede constatar con las 40 biosferas declaradas por la UNESCO; se estima que 10% de la biodiversidad mundial se concentra en México. 


El actual territorio de México acogió por siglos varias culturas Mesoamericanas como la Tolteca, Mexica y Maya, cada una con una compleja noción cosmológica de la vida y la muerte y también con una elevada infraestructura urbana. El análisis de las ciudades mesoamericanas y sus territorios ha dado pautas para interpretar la relación de esas sociedades con sus hábitats.


Se puede argumentar que las sociedades mesoamericanas establecieron la primera conciencia geográfica humana del territorio nacional.


Esta tierra perteneció por cerca de 300 años a la Corona Española después del descubrimiento Europeo del continente; de 1521 a 1821 esta región se le conoció como Nueva España. El encuentro de dos mundos originó no sólo una nueva transformación de los territorios, también una nueva representación geográfica del paisaje por la autoridad europea. La colonia marcó la segunda conciencia geográfica de Mesoamérica.


La mitología del nacimiento del actual estado nacional de México comenzó hace menos de 200 años, en 1821, con la finalización de la guerra de independencia de España. La creación de un estado independiente y soberano produjo una tercera conciencia geográfica que contribuyó a formar la unidad nacional.


La cuarta y última conciencia geográfica de México se originó en el siglo XX. El partido de estado que gobernó de 1929 a 2000 demarcó los límites territoriales y decidió la configuración de los estados de la república. Muchas de estas decisiones se tomaron desde un poder centralizado en la capital del país, la Ciudad de México.


CONCLUSIONES


El panorama urbano en México ha cambiado radicalmente en los últimos 30 años. De ser monopolizado por El Valle de México, el fenómeno metropolitano actual se ha esparcido por todo el país. El diseño de políticas y agendas urbanas en las cerca de 120 ciudades emergentes mexicanas tienen que ser estudiadas con modelos que interpreten el desarrollo sustentable de estos territorios.

Actualmente los Estados Unidos Mexicanos conforman una joven república y según estimaciones del Banco Mundial, México será la 13 economía en el mundo para 2050. Cualquier intento de construir un proyecto que interprete ambientes sustentables de las actuales ciudades emergentes tiene que considerar la acumulación de las múltiples conciencias geográficas de México. Esta quinta conciencia geográfica necesita incorporar variables sobre la sustentabilidad regional para proponer herramientas eficaces en la planeación y diseño urbano para los próximos 50 años.